Estamos en un mundo donde cada quien dice tener una verdad (eso es relativismo), incluso hay cristianos que «creen» que sus experiencias «emocionales» significan conocer al Mesías. Por supuesto, esto es un error que los vuelve a esclavizar a mentiras religiosas.
La libertad plena que Jesús derramó en el Calvario se concreta cuando el creyente entiende el mensaje bíblico: lo que dice La Escritura sobre Dios, sobre el Hijo, sobre el Espíritu Santo; sobre la Salvación, la Redención de toda la creación (la Missio Dei). Toda la Biblia es relevante, no sólo algún tema, sino toda.
¿Quieres ser libre de la religiosidad? ¿Quieres realmente vivir en la Gracia y amor de Dios? ¿Anhelas dejar las ataduras al pecado que te oprime? La respuesta es una sola:
«— Si se mantienen fieles a mis enseñanzas [de Jesús], serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.»
Juan 8:31-32 NVI
La verdad no es un concepto abstracto ni tampoco relativo. La verdad es una persona quien encarna un atributo de la Divinidad.
Conocer la verdad (o sea a Jesús) implica un compromiso personal primario: conocer y mantenerse fiel a las «verdaderas» enseñanzas de Jesús. Solo de esta manera se puede ser un verdadero discípulo libre de Cristo.
Lee la Biblia HOY. Sé un discípulo, sé libre.
Bendiciones plenas,
*Pr. Engelbert González
ICMAyV


